Internacionales

El Gobierno “encerrará” a 6.000 inmigrantes en campamentos en Canarias

Cuantas más visitas haga el ministro del Interior a Marruecos, más problemas hay. Y Fernando Grande-Marlaska ya se ha desplazado hasta el Reino alauí en siete ocasiones en los dos años que han pasado desde que asumió la cartera. La última ha tenido lugar esta mañana, cuando el ministro ha despachado con su homólogo, Abdelouafi Laftit, para intentar apaciguar la crisis migratoria que vive Canarias desde hace meses. Las pateras no dejan de llegar, las soluciones, de momento, no han funcionado, y el último plan del Gobierno pasa por crear campamentos provisionales en el Archipiélago.

Una de las alternativas propuestas por las autoridades canarias, que han visto cómo se desbordaban sus servicios asistenciales ante el alud de llegadas en los últimos meses, era derivar a estos inmigrantes hacia distintos puntos de la Península, donde la situación está mucho más calmada. Esta opción, tras el encuentro con Marruecos, ha sido descartada por Marlaska, quien lejos de la autocrítica ha descargado la responsabilidad sobre qué hacer con este problema en Bruselas: «La política migratoria es [una cuestión] del conjunto de la Unión Europea, no sólo española. Esto hay que ponerlo en valor».

De forma paralela, el ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, ha insistido en la negativa del traslado a otras regiones al anunciar desde Gran Canaria que el Gobierno habilitará, en el menor espacio de tiempo posible, hasta 7.000 plazas de acogida estables para los «sin papeles». Hasta entonces, el Ministerio montará en los alrededores de estos lugares unos campamentos de emergencia compuestos por diversas carpas con capacidad total para 5.900 personas.

La alternativa, que en la práctica se traduce en dejar «encerrados» a los inmigrantes en Canarias, va justo en la línea contraria de la expuesta por las autoridades insulares, que preferían repartir la presión con otras zonas del territorio nacional. Algunas autonomías, de hecho, se han ofrecido a colaborar.

Sin detalles

Desde Marruecos, Marlaska ha insistido, ante la estrategia de no derivar a otras comunidades, en la importancia adaptar las líneas de cooperación en materia migratoria que ya están abiertas con Marruecos a la situación actual. También se ha mostrado conforme con los resultados del encuentro de hoy, aunque no ha detallado ante los periodistas los acuerdos específicos a los que ha llegado con su homólogo: «Cuando estamos hablando de relaciones entre dos países que trabajan de forma constante, no llegamos a ningún acuerdo puntual y concreto. Nos ponemos al día y trabajamos para resolver las cuestiones que van surgiendo (…) y para dar respuesta a situaciones de urgencia como la que estamos enfrentando».

Por ello, y ante la insistencia de los informadores, el titular de Interior ha repetido las líneas generales que marcan la política migratoria del Gobierno en los últimos años: «Cooperar con los países de origen y de tránsito de los inmigrantes, luchar contra las mafias ilegales, desarticularlas, dar protección a quien la necesita y el retorno de las personas que se encuentran en situación irregular y que no son susceptibles de protección internacional». Con respecto a aquellos que no son susceptibles de dicha protección, Marlaska ha abogado por proceder a su devolución, aunque no ha especificado si se ha concretado el retorno de una parte de los inmigrantes varados en Canarias.

Distancias con Podemos

La brecha en el seno del Consejo de Ministros en relación a distintos aspectos de la política migratoria o a la cuestión saharaui hicieron estallar, en privado y como relató ABC, a varios miembros del gabinete, que se mostraron hartos de las deslealtades de Podemos. Esta película ha tenido hoy una nueva entrega con el ataque de Ione Belarra, número 2 de Iglesias, a la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Marlaska, desde Rabat, ha limado un posible enfado de Marruecos al señalar que «no existe conexión» entre la llegada masiva de pateras a Canarias y el malestar entre las autoridades del país africano; pero ha marcado distancias con los postulados del partido del vicepresidente Pablo Iglesias. «Marruecos es un socio absolutamente cercano, un país amigo y un socio relevante para nosotros», ha reiterado el ministro del Interior, que también se ha mostrado conforme con el resultado de este séptimo encuentro.

«Estoy absolutamente satisfecho con la reunión de hoy. Tan satisfecho como en el resto de encuentros», ha indicado Marlaska. Está por ver si las buenas palabras de hoy se transforman en los próximos días en un cambio de tendencia en Canarias, donde necesitan desinflar la presión migratoria.

Fuente: ABC News

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